La publicidad es un fenómeno con el cual nos exponemos en el día a día, dada la proliferación de anuncios publicitarios. Según expone el autor Luc Dupont “La publicidad está por todas partes; se puede encontrar en los periódicos, revistas, carteles, camiones, metro, gorras etc…”. Es fundamental que la publicidad se localice en la sociedad callejera de la cual estamos rodeados; de este mismo modo, por el ritmo de vida tan acelerado que venimos experimentando con los años.
La publicidad se vuelve inepta si la exponemos de un modo textual, por eso es necesario exaltar el estimulo visual, como citan los estudios realizados por Herbert Krugman y Starch, en el libro: What Makes Advertising Effective?, los cuales expresan “las imágenes tienen una gran ventaja sobre el texto escrito a diferencia de las letras, las imágenes pueden ser procesadas y comprendidas en un breve plazo de tiempo; las imágenes trasmiten los mensajes de manera instantánea”.
Los expertos coinciden en que hay nueve tipos de publicidad acertada. De este modo el único fin de la publicidad, al ser lanzada a un mercado especifico, es conseguir que el pùblico tome conciencia de ese producto, según John Caples, en el libro Tested Advertising Métodos, son los siguientes: “las que hacen referencia al producto, a su embalaje, a una parte especìfica del producto, a la manera en la que se emplea, las que hacen muestra de satisfacción tras usar el producto, etc.”
Del mismo modo contrario a lo que el pensamiento popular nos pueda indicar, el sexo no garantiza ventas o retener la atención del consumidor; tras muchos estudios se ha demostrado que muchas veces el emplear símbolos sexuales; genera rechazo en el público; por lo tanto, reducción o fracaso en un producto.
De este modo podemos notar; que la publicidad es más que imágenes sexuales; más que un mensaje directo e impactante es hacer que el consumidor se identifique con lo que ve y sienta apatía con el mismo.