Hace algunas semanas, un sueño repetitivo interrumpió mi descanso toda la noche. Sedienta llegando a casa de estar con mis amigos, abrí la nevera y tome de allí una coca cola; claro la última presentación que ha salido al mercado de esta “Coca- Cola zero”.

A la mañana siguiente me desperté preguntándome que tan fuerte es el efecto de la publicidad en nuestra mente; lo que para mí es un comercial al que honestamente casi no presto atención, hace que sueñe toda la noche con la misma.

Me hizo reflexionar y remontarme a mi infancia; desde que tengo memoria recuerdo cada una de las distintas presentaciones que salen de las botellitas de Coca-Cola, en navidad, existen museos, álbumes, estatuas, historia.

Indagando algo más sobre la bebida más consumida en el planeta entero me encontré con que es mucho mas nueva de lo que me imagine; fue creada el 5 de Mayo de 1886, en sus comienzos fue considerada como “un tónico efectivo para el cerebro y los nervios”; en 1938 fue declarada como “bebida por excelencia” en E.UU; se consideraba que parte del atractivo de la bebida era que ayudaba con la digestión.

Al igual que la palabra “Okey”, la palabra Coca – Cola, es la palabra mundialmente mas mencionada y reconocida en la tierra, haciendo del término un símbolo y un estilo de vida occidental.

El merito de Coca- Cola es su carácter democrático; pues lo toman los ricos y los pobres sin distinción alguna.

Como no soñar con esta bebida en la noches no solo por la historia que nos ha acompañado, si no por la calidad de la publicidad que manejan, y el enorme crecimiento de la misma en el mundo.